
Apenas ha entrado el año 2012 y el mundo del motor nos trae, como siempre, novedades. La piloto Laia Sanz ha participado en su segundo Dakar obteniendo buenos resultados. Si en el anterior ya contaba con el apoyo de un veterano del rally como Jordi Arcarons, esta vez tenía a sus espaldas al equipo Gas-Gas apostando por ella. Y es que las mujeres siguen luchando y demostrando que tienen ganas de llegar a lo más alto.
Otro claro ejemplo es el de Elena Rosell. A sus 25 años de edad, puede presumir de haber ganado carreras de motociclismo en categorías masculinas. La temporada pasada, pudo correr en el Gran Premio de motociclismo de Assen (Holanda), sustituyendo al lesionado Julián Simon. Sus esfuerzos han dado fruto, y hace unas semanas se confirmaba como piloto del equipo Qatar de moto2. Se convierte así en la primera española en fichar por un mundial completo de motociclismo.
Pero si esto nos parece un auténtico adelanto, la realidad es que a día de hoy son pocas las mujeres que llegan a algo en el mundo del motor, si es que lo intentan. La propia Laia Sanz se quejaba de cómo, por el simple hecho de ser mujer, se le quitaba mérito a sus éxitos. Y es que en esta categoría tan masculina y tan difícil de alcanzar, ser mujer se convierte en ocasiones en “misión imposible” para escalar hasta un puesto en muchas ocasiones merecido.
Otras pilotos, como la americana Myers o la alemana Poensgen, consiguieron su hueco en el mundial entre los años 2001 y 2004. Entonces, ¿Qué pasa en España? ¿Por qué hay que esperar tanto para dar oportunidades a las mujeres?
Algo que nunca es justo es el hecho de no darle a gente que vale para lo suyo un voto de confianza. Si a esto añadimos las críticas que sufre el sector femenino, entenderemos perfectamente que muchas se queden en el camino, con la ilusión perdida.
No hay más que ver como nadie conocía a Laila por ganar 10 mundiales de trial. Ahora es la “chica del Dakar” y se habla de ella en los medios. Pero, ¿Alguien se acuerda de la alemana Jutta Kleinschmidt, que ganó el Dakar en coche en 2001?
Si la respuesta es no, entonces ya empezáis a comprender la esencia de estos párrafos.
Es el momento de que las pocas mujeres con voz en el sector den un golpe sobre la mesa y aprovechen aquello que han conseguido con sudor y lágrimas. Ellas pueden ser la llave que abra las puertas a las mujeres que vengan detrás.
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