Es difícil de explicar pero simplemente uno se para a pensar un día y se da cuenta de que tiene ese interés por todo aquello con motor y ruedas. No se puede saber con certeza lo que causa que el sonido de un coche o el olor a combustible llame tanto la atención. La realidad, es que es un mundo que en general, se siente pasión por él o resulta indiferente.
Puede ser culpa de esos padres que te sientan en el sofá, para enseñarte como vehículos de 2 o 4 ruedas dan vueltas una y otra vez a un circuito. Al principio, todo es raro. Te quedas sentado mirando fijamente el televisor, esperando descubrir aquello que hace a la gente disfrutar de semejante espectáculo. Como siempre, el paso del tiempo descubre pasiones ocultas, y como si de un día para otro fuera, te ves girando la cabeza y observando cualquier vehículo por la calle, tratando de averiguar cuál es el modelo de esa moto que suena “casi” como las que se ven en la televisión. Ya no es necesario que tu familia te siente a ver la Fórmula 1 sino que has tomado el mando antes de que empiece la carrera y gritas aquello de: “corre que te pierdes la salida”. Minutos después, el semáforo se pone en color verde y el mundo se paraliza.
Todo empieza a tomar sentido y no importa que nadie entienda tu extraña afición. Da igual que todo el mundo hable de fútbol. Tú, aprovechas cualquier remota oportunidad de encontrar a alguien con gustos en común por los deportes de motor. Por suerte, la llegada de Alonso hace unos años, y por supuesto sus éxitos, permitieron un avance en cuanto a cultura de la categoría reina se refiere. Ya no suenan a “palabrotas” muchos de los términos que con el tiempo se han introducido en el lenguaje de los españoles. La “pole position”, los “boxes” y el “monoplaza” son un ejemplo. Pero por otro lado, en España se sigue lejos de una cultura de motor como la que disfrutan otros países. Por si fuera poco, los tímidos resultados del piloto asturiano en los últimos años, han dormido el interés por la competición. Lejos también, está la especialización total en el vocabulario. La inmensa mayoría de los españoles tienen un lenguaje futbolístico amplio, cosa que no pasa con el de motor. ¿Qué es un grand chelem? ¿Y el chattering de una moto?
Si no lo sabéis, no os desaniméis. Simplemente no os ha picado la curiosidad o sencillamente no os interesa. Os invito a que hagáis clic sobre estas palabras y lo descubráis por vosotros mismos.
No hay ningún truco secreto que te lleve a saber más o menos. Como en la mayoría de los casos, la curiosidad y el interés por algo es lo que nos lleva a aprender cada día más. Por tanto, si no os interesa pierde todo el sentido que tratéis de memorizar algo a disgusto.
Si cada vez que conduces tu coche, lo ves como una obligación y no como una gran sensación, si sacarte el carnet de conducir te supuso un suplicio más que una diversión, si no giras la cabeza al oír como ruge una moto de gran cilindrada, si no entiendes por qué una carrera consiste en dar largas vueltas al mismo circuito, entonces no estás hecho para este mundo tan pasional. Si es al contrario, entonces tienes la suerte de pertenecer a este pequeño club en el que respetamos la opinión de los demás pero lo sentimos por todos aquellos que no podrán vivir una experiencia tan increíble como es la velocidad.
Por último acabo con este texto que aclara sin duda el camino a tomar en la vida:
INVICTUS
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el dueño de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el dueño de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
(William Ernest Henley)
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