miércoles, 8 de febrero de 2012

Los imposibles no existen


Pasan los días y aprendo a cada paso que doy. Hoy va por esa palabra que no existe y que nos empeñamos en utilizar como excusa: “Imposible”.
Os pondré una serie de ejemplos de lo que era “imposible” para que podáis juzgar por vosotros mismos si la palabra tiene algún sentido o simplemente nos empeñamos en ponernos trampas.
Era “imposible” que: me viniera a estudiar a Madrid y que me gustara, entrevistara a alguien como Isidre Esteve, tuviera una lista de contactos del mundo del motor a la que acudir para entrevistas, mantuviera la calma hablando en radio, estuviera en contacto con algunos de los mejores periodistas del país, nos recibiera Hugo Sánchez para hacer un reportaje sobre él……Y así mil más.
Pues todo eso lo he conseguido al igual que vosotros habéis conseguido otras muchas a las que les pusisteis ese maldito adjetivo. ¿No tenéis suficiente con escuchar al resto de gente tratando de convenceros para que no os arriesguéis? ¿Por qué os empeñáis en poneros límites sin haberos dejado la piel?
La vida no os va poner las cosas fáciles y si algún día os las pone, mirad vuestras espaldas antes de que llegue el golpe. ¿A cuántos medallistas olímpicos conocéis que sin entrenamiento duro ni sufrimiento lleguen a donde están?
Los imposibles no existen. En realidad, tenemos la esperanza de conseguir muchos de nuestros objetivos a pesar de las dificultades. ¿Por qué íbamos a estudiar una carrera si no? ¿Por qué seguimos echando la lotería? ¿Por qué nos empeñamos en seguir detrás de la chica o el chico que tanto nos gusta si no nos hace caso?
Porque sabemos que si bien es poco probable, la verdad es que merece la pena. Lo poco probable no se puede medir, no tiene bases científicas. La probabilidad está ahí y el hecho de pensar que podemos alcanzar metas nos empuja a seguir adelante, a esperar ese golpe de suerte que tanto necesitamos y que podríamos estar esperando toda una vida.
Pero no os equivoquéis, la suerte es para el que la busca. Claro que algún día podemos tener la suerte de que nos toque algo de dinero, de alcanzar el cielo por momentos, pero esa no es la verdadera suerte
La verdadera suerte es la que se lucha cada día. La que se va amontonando y que vamos disfrutando. Conservar esos amigos por los que te dejarías la vida si de ello dependiera la suya, mirar hacia atrás sonriendo y recordando que todo por lo que luchaste y tan lejos veías, ahora trae su recompensa o simplemente mirar con la cabeza bien alta sabiendo que lo diste todo, pero que no pasó simplemente porque no tenía que pasar.
En la lucha se pierde pero también se gana. No dejéis de pelear por ese trago de aire puro que nos da cada uno de nuestros éxitos. Una vida entera esforzándonos permitirá que nada sea “imposible”........Si luchas puedes perder, si no, ya has perdido.
Todo se resume a una frase: No pain, no gain (Sin sufrimiento, no hay recompensa)
Gracias a mis padres por enseñarme que la recompensa requiere esfuerzo, a Luís J. Olmedo por ser un ejemplo de lo que significa no tirar la toalla (eres y serás lo que tu quieras), a Fran por estar unido a mí desde que abrí los ojos, a mi hermano (el mejor crítico de mi trabajo), a la gente de mi clase por compartir pasiones y así no sentirme un loco solitario y a todos los que me ayudáis cada día a tirar hacia delante, a sonreír cada día y hacerme sentir la persona con más suerte del universo.
Es “imposible” que me deje a nadie. Sólo tenéis que ver mi cara cuando os vea y sabréis si sois parte de mí.

jueves, 2 de febrero de 2012

Españolas "a todo gas"


Apenas ha entrado el año 2012 y el mundo del motor nos trae, como siempre, novedades. La piloto Laia Sanz ha participado en su segundo Dakar obteniendo buenos resultados. Si en el anterior ya contaba con el apoyo de un veterano del rally como Jordi Arcarons, esta vez tenía a sus espaldas al equipo Gas-Gas apostando por ella. Y es que las mujeres siguen luchando y demostrando que tienen ganas de llegar a lo más alto.
Otro claro ejemplo es el de Elena Rosell. A sus 25 años de edad, puede presumir de haber ganado carreras de motociclismo en categorías masculinas. La temporada pasada, pudo correr en el Gran Premio de motociclismo de Assen (Holanda), sustituyendo al lesionado Julián Simon. Sus esfuerzos han dado fruto, y hace unas semanas se confirmaba como piloto del equipo Qatar de moto2. Se convierte así en la primera española en fichar por un mundial completo de motociclismo.
Pero si esto nos parece un auténtico adelanto, la realidad es que a día de hoy son pocas las mujeres que llegan a algo en el mundo del motor, si es que lo intentan. La propia Laia Sanz se quejaba de cómo, por el simple hecho de ser mujer, se le quitaba mérito a sus éxitos. Y es que en esta categoría tan masculina y tan difícil de alcanzar, ser mujer se convierte en ocasiones en “misión imposible” para escalar hasta un puesto en muchas ocasiones merecido.
Otras pilotos, como la americana Myers o la alemana Poensgen, consiguieron su hueco en el mundial entre los años 2001 y 2004. Entonces, ¿Qué pasa en España? ¿Por qué hay que esperar tanto para dar oportunidades a las mujeres?
Algo que nunca es justo es el hecho de no darle a gente que vale para lo suyo un voto de confianza. Si a esto añadimos las críticas que sufre el sector femenino, entenderemos perfectamente que muchas se queden en el camino, con la ilusión perdida.
No hay más que ver como nadie conocía a Laila por ganar 10 mundiales de trial. Ahora es la “chica del Dakar” y se habla de ella en los medios. Pero, ¿Alguien se acuerda de la alemana Jutta Kleinschmidt, que ganó el Dakar en coche en 2001?
Si la respuesta es no, entonces ya empezáis a comprender la esencia de estos párrafos.
Es el momento de que las pocas mujeres con voz en el sector den un golpe sobre la mesa y aprovechen aquello que han conseguido con sudor y lágrimas. Ellas pueden ser la llave que abra las puertas a las mujeres que vengan detrás.