Hoy y tras largos viajes en coche a la espalda, me veo en la
posición y el momento de hablar sobre el dichoso carril derecho que ocupa un
lugar en todas las carreteras y que, a pesar de que no sale normalmente en una
conversación normal, su mal uso genera unos problemas en el tráfico que bien
podrían ser casos judiciales.
Seguro que muchos habéis circulado por una autovía sin
entender por qué el carril derecho está vacío y por el izquierdo no puedes
pasar de los 100 km/h.
Parece que algunos conductores sienten vergüenza si circulan ocupando un carril
vacío mientras que los demás los adelantan. Es preferible unirse al grupo
aunque suponga un estorbo. Los que hayáis viajado en coche sin duda habréis
podido comprobarlo. Lo peor es que no conozco a nadie que reconozca formar
parte de estos “individuos” que ocupan el carril rápido a velocidad
teóricamente legal pero prácticamente nefasta. Están entre nosotros, eso está
claro. Sus acciones ponen nerviosos a los demás conductores que, ante esta
situación, no pueden hacer nada más que dar ráfagas de luces o acercarse
ligeramente esperando que el “individuo” intuya la molestia que causa y se
aparte al carril derecho. Aunque lo más típico, es que su estancia en el
“vergonzoso” carril dure los pocos segundos que tarde en adelantarle el
desesperado conductor que lleva 10 minutos tras él. Tras ser adelantado,
volverá al carril izquierdo antes de que nadie pueda verlo. Siendo así, es
fácil explicar el por qué de las retenciones en carretera. Uno solo de ellos
puede destrozar un tráfico inicialmente fluido. No sólo consiguen afectar a la
circulación sino que sacan lo peor de algunos conductores que, hartos de
esperar, cometen infracciones como no respetar la distancia de seguridad y
adelantar por la derecha. Al final, el resultado son accidentes que empeoran
aún más el asunto y que afectan a miles de personas. Todo por sentir vergüenza
o no molestarse en pasar al lado derecho. Incluso me han llegado a hacer sentir
raro mientras circulaba sin estorbar. Te miran desde su privilegiada posición
mientras que los que circulamos correctamente frenamos, no sin antes tener la
tentación de acelerar (o hacerlo directamente)
para perder de vista a los, en ocasiones, numerosos “expertos”
conductores que ocupan el lado izquierdo y merman la paciencia de los que
luchamos por cumplir con la normativa y ejercer nuestro derecho a usar
correctamente ese carril.
Siento la necesidad
de decir que este tipo de “invasor” es mucho más perjudicial que cualquier otro
que circule superando el límite de velocidad en vías rápidas. No voy a entrar
en batallas de límites de velocidad porque un conductor a 200 km/h a vistas de la
ley no es defendible. Pero es de ingenuos referirse como asesino o temerario a
alguien circulando entre 130 y 150
km/h. Los medios de comunicación españoles han sido muy
críticos en este aspecto. Mientras que en Alemania y en medios especializados
en motor hacen referencia a la importancia de la seguridad de los coches y cómo
salvan vidas, en este país se ceban con la figura del conductor usando términos
como: pillado, cazado, detenido, infractor. Aquí tenéis dos ejemplos:
http://www.motoradictos.com/bmw/terrible-accidente-de-un-bmw-m5-f10-en-la-autobahn
(página especializada en motor sobre noticia en Alemania)
http://www.multazo.com/21/pillado-a-260-con-un-audi-a8 (blog español sobre seguridad vial)
Si en algunos países como Alemania no existe límite de
velocidad en tramos rápidos me pregunto el por qué de nuestra situación. Se
puede recurrir a la típica excusa de que tienen coches más seguros y al notable
mejor estado de sus asfaltos. A lo primero tengo que decir que a día de hoy
nuestros coches son prácticamente iguales si es que no son los mismos
que en el resto de Europa. Si crearan empleo y fomentaran el uso de coches más
seguros con ayudas en el pago, seguro que muchos lo tendríamos más fácil y nos
decantaríamos por ellos. Y a lo segundo
decir que con tanto dinero recaudado y gasto en radares (que son carísimos)
podrían invertir en el arreglo de tantas carreteras en España que tienen un
estado lamentable. Así se evitarían muchos de esos accidentes que tanto
preocupan al gobierno y que creen que pueden solucionar con aparatos que
alimentan el “tiempo del miedo”.
Por tanto aumentar el límite de velocidad a 140 km/h no solucionará
nada en este problema. Los que superan el límite ahora, lo superarán también si
lo suben y los que invadan el carril izquierdo seguirán impidiendo que se
ejerza el derecho a circular a la máxima de la vía. Al final es todo una cadena
y hay que solucionar primero otras muchas cosas.
“Cuando todos creen que entienden todo, en realidad nadie
entiende nada”.
“La multitud ha sido en todas las épocas de la historia
arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás”.
Gregorio Marañón
Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.
Gregorio Marañón

