miércoles, 2 de mayo de 2012

La vergüenza al carril derecho


Hoy y tras largos viajes en coche a la espalda, me veo en la posición y el momento de hablar sobre el dichoso carril derecho que ocupa un lugar en todas las carreteras y que, a pesar de que no sale normalmente en una conversación normal, su mal uso genera unos problemas en el tráfico que bien podrían ser casos judiciales.
Seguro que muchos habéis circulado por una autovía sin entender por qué el carril derecho está vacío y por el izquierdo no puedes pasar de los 100 km/h. Parece que algunos conductores sienten vergüenza si circulan ocupando un carril vacío mientras que los demás los adelantan. Es preferible unirse al grupo aunque suponga un estorbo. Los que hayáis viajado en coche sin duda habréis podido comprobarlo. Lo peor es que no conozco a nadie que reconozca formar parte de estos “individuos” que ocupan el carril rápido a velocidad teóricamente legal pero prácticamente nefasta. Están entre nosotros, eso está claro. Sus acciones ponen nerviosos a los demás conductores que, ante esta situación, no pueden hacer nada más que dar ráfagas de luces o acercarse ligeramente esperando que el “individuo” intuya la molestia que causa y se aparte al carril derecho. Aunque lo más típico, es que su estancia en el “vergonzoso” carril dure los pocos segundos que tarde en adelantarle el desesperado conductor que lleva 10 minutos tras él. Tras ser adelantado, volverá al carril izquierdo antes de que nadie pueda verlo. Siendo así, es fácil explicar el por qué de las retenciones en carretera. Uno solo de ellos puede destrozar un tráfico inicialmente fluido. No sólo consiguen afectar a la circulación sino que sacan lo peor de algunos conductores que, hartos de esperar, cometen infracciones como no respetar la distancia de seguridad y adelantar por la derecha. Al final, el resultado son accidentes que empeoran aún más el asunto y que afectan a miles de personas. Todo por sentir vergüenza o no molestarse en pasar al lado derecho. Incluso me han llegado a hacer sentir raro mientras circulaba sin estorbar. Te miran desde su privilegiada posición mientras que los que circulamos correctamente frenamos, no sin antes tener la tentación de acelerar (o hacerlo directamente)  para perder de vista a los, en ocasiones, numerosos “expertos” conductores que ocupan el lado izquierdo y merman la paciencia de los que luchamos por cumplir con la normativa y ejercer nuestro derecho a usar correctamente ese carril.
 Siento la necesidad de decir que este tipo de “invasor” es mucho más perjudicial que cualquier otro que circule superando el límite de velocidad en vías rápidas. No voy a entrar en batallas de límites de velocidad porque un conductor a 200 km/h a vistas de la ley no es defendible. Pero es de ingenuos referirse como asesino o temerario a alguien circulando entre 130 y 150 km/h. Los medios de comunicación españoles han sido muy críticos en este aspecto. Mientras que en Alemania y en medios especializados en motor hacen referencia a la importancia de la seguridad de los coches y cómo salvan vidas, en este país se ceban con la figura del conductor usando términos como: pillado, cazado, detenido, infractor. Aquí tenéis dos ejemplos:

http://www.motoradictos.com/bmw/terrible-accidente-de-un-bmw-m5-f10-en-la-autobahn (página especializada en motor sobre noticia en Alemania)


http://www.multazo.com/21/pillado-a-260-con-un-audi-a8  (blog español sobre seguridad vial)

Si en algunos países como Alemania no existe límite de velocidad en tramos rápidos me pregunto el por qué de nuestra situación. Se puede recurrir a la típica excusa de que tienen coches más seguros y al notable mejor estado de sus asfaltos. A lo primero tengo que decir que a día de hoy nuestros coches son prácticamente iguales si es que no son los mismos que en el resto de Europa. Si crearan empleo y fomentaran el uso de coches más seguros con ayudas en el pago, seguro que muchos lo tendríamos más fácil y nos decantaríamos por ellos.  Y a lo segundo decir que con tanto dinero recaudado y gasto en radares (que son carísimos) podrían invertir en el arreglo de tantas carreteras en España que tienen un estado lamentable. Así se evitarían muchos de esos accidentes que tanto preocupan al gobierno y que creen que pueden solucionar con aparatos que alimentan el “tiempo del miedo”.

Por tanto aumentar el límite de velocidad a 140 km/h no solucionará nada en este problema. Los que superan el límite ahora, lo superarán también si lo suben y los que invadan el carril izquierdo seguirán impidiendo que se ejerza el derecho a circular a la máxima de la vía. Al final es todo una cadena y hay que solucionar primero otras muchas cosas.

“Cuando todos creen que entienden todo, en realidad nadie entiende nada”.


“La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás”. Gregorio Marañón


Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.

Gregorio Marañón